El centro neurálgico de la obsesión mamaria. Somos y existimos por el disfrute de unas buenas tetas naturales, grandes, medianas, pequeñas; con o sin leche...

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lunes, 24 de noviembre de 2014

Rica leche, sabrosa leche

Así es, justo como lo leen. Por fin pude alimentarme como es debido y aquí les cuento los pormenores.

 Recordarán que en posts anteriores les hable sobre la última cacería que hice, creo que ya hace más de un mes de eso. Pues bien, todo este tiempo la hembra en cuestión había estado fuera de mi radar, no porque yo no continuara con mi cacería, sino porque desde ese día en que la vi, ella simplemente ya no se aparecía por ahí.

Si recuerdan el post en que le hice el primer acercamiento a esta hembra, sabrán que mi cacaería de ese día fue algo precipitada, pues como nos menciona nuestro compañero Maquiavel, ya atravesaba por esa carencia alimenticia desde hace mucho y esta presa simplemente no podía dejarla pasar. Aunque claro, ya saben como terminó todo el asunto ese día. Yo seguí hambriento y la hembra lactante "A", logró irse a casa con las tetas intactas.

Sin embargo un buen vampiro blanco nunca debe rendirse, y así fue como decidí seguir frecuentando ese parque durante algunos de los descansos del trabajo. Comía algo ligero y luego caminaba por ese lugar esperando encontrarme nuevamente con "A".

Y luego de varias semanas de aquella cacería, este viernes pude toparme nuevamente con ella. Fue casi como la vez anterior solo que ahora la vi caminando a lo lejos con la pañalera de su retoño colgada al hombro. Yo andaba más que hambriento ese día y al verla se activó al instante mi instinto de vampiro blanco. Caminaba con la mirada baja y solo la levantó cuando, estando cerca de mi, la saludé. Supongo que al estar amamantando a su egoista bebé, le es más práctico usar blusas de botones, pues estaba vestida casi igual que la otra vez. Y a mi parecer, esas tetas parecían estar igual de infladas y apetitosas ya que no las ocultaba con ninguna sudadera.


Luego de la sorpresa que le causé, ella accedió a sentarse también. Supe que se dirigía a recoger a su bebé de la guardería como la vez anterior, solo que al tratarla, fue muy obvio para mi que estaba algo incómoda con la situación. No hubo mucha conversación solo algunas cosas sin importancia, y un intento por su parte de justificar el comportamiento que tuvo ese día. Me dijo que jamás había intentado algo así y que su esposo y su hijo y bla, bla, bla... La escuchaba hablar pero todo lo que pensaba era en las tetas bajo su blusa y su rico contenido.

Parecía más preocupada que antes, así que luego de insistir, me confesó que seguía teniendo problemas de dinero, lo cual me permitió proponerle un trato justo para que pudiera ayuudarla un poco. Si, estaba tratando de ofrecerle un "tributo para la fuente" que en otras palabras no era más que darle dinero por chuparle las tetas para tomarme su leche materna. Se lo dije educadamente y aún así ella trataba de evitar mi mirada. Noté que dudaba con mis palabras. Y no quise que siguiera pensando en morallidades, así que me arriesgué a dar un paso adelante y olvidándome de mi oferta anterior a cambio de sus servicios ($ 600 MXN - $45 USD - €35 EUR) esta vez le ofrecí un poco más, cuatro billetes de $ 200 MXN.

Me parecía un poco excesivo, pero los tenía. Ella por fin levantó la mirada y luego de un suspiro accedió, y esta vez me aseguró que no habría problemas. Todo estaba listo.

Así que la subí a mi vehículo (el suyo lo traía su esposo) y me pareció buena idea ir al mismo lugar, el estacionamiento del centro comercial. Mientras conducía, ya me saboreaba el rico manjar que me darían sus globos de carne, y vi que se las toco un par de veces, dándome una señal, de que podrían estar bien cargadas para su bebé. Pero no podría asegurarlo. También parecía estar un poco nerviosa así que le dije que no se preocupara, que no haría nada que no quisiera (solo enrojecer sus mamellas). Tal vez sería un poco difícil hallar un lugar fuera de la vista de curiosos en ese estacionamiento pero no quería perder tiempo buscando otro lugar, y ella todavía tenía que pasar por su bebé.

Así que al llegar hice lo mismo, le dí la mitad del tributo acordado y luego de guardarlo en su pañalera, la puso en el suelo, y con algo de resignación en su rostro, empezó a desabrocharse la blusa. Unos tres botones antes de detenerse. Yo al instante pensé que podría ponerse a llorar como la última vez, así que lentamente le ayudé a desabrochar el resto y mientras lo hacía, ella suspiraba con nervios, pero también pude sentir esas ricas mamellas, y sin duda estaban repletas de leche.


La blusa no se la quitó completamente, solo dejó afuera sus pechos, aún enfundados con su bra (de esos que se abrochan por adelante), y nuevamente dejaban ver esas venas que anuncian la presencia de nuestro preciado maná, aunque luego de ver el volúmen que tenían no cabía duda de que estaba bien cargada. "A" llevó sus manos al broche de su sostén y luego de pensarlo un poco lo quitó y se quedó así, no se movía solo suspiraba nerviosa y volteaba a los lados temiendo que alguien pasara.

Yo puse fin a la espera y acerqué mis manos para liberar de su prisión esos dos globos de carne. Le hice a un lado las copas del bra y por fin pude ver esas mamrias sin tapujos. Tenían el tamaño justo, no estaban caídas, eran muy blancas y poseían unas areolas y pezones de color café, pezones algo grandes debo agregar, adecuados para usarse adecuadamente, algo simplemente apetitoso. Vi que las copas del bra las tenía algo húmedas, pero lo que me prendió todavía más, fue que en su pezón izquierdo tenía un gotita de leche. Yo ya no podía más con la calentura que tenía, quería irme encima de ella y mamarla sin piedad hasta dejarla seca, pero mantuve mi comportura y me limité a acariciar un poco esas tetas que tanto se había escondido. Su cara era todo un poema, no sabía donde poner los ojos, si cuidar que nadie la viera o si veía mis ojos mientras le amazaba las tetas y jugaba con sus pezones, pero si pude ver como se ruborizaba.


Y podía seguir amazando esas turgentes y suaves tetas, pero al ver como gracias a mi magreo, esa gotita en su pezón se convertía en un delicioso chorrito que resbalaba por su areola, en ese entonces me dejé de cosas y tuve que llevar a mi boca ese rico pezón junto con su exquisito néctar recién salido y al tocar mi paladar, sólo puedo decirles compañeros del clan, que la leche de esa hembra si que sabía deliciosa. Un auténtico y dulce placer de los dioses. Y luego de saborear su leche, lo siguiente que hice fué lamer un poco más su mamella para después succionarle el pezón como solo un vampiro blanco es capaz de hacer y luego de un par de intentos un caliente y poderoso chorro de leche me llenó la boca.

Sin duda el avaricioso de su bebé se iba a dar un festín con estas mamarias, pero no contaba con que se le adelantaría su enemigo natural. Así que sin mucho en mi cabeza, yo solo me dediqué a mamar y beber ese sabroso néctar, chorro tras chorro me llenaba la boca con cada mamada que le daba y no me detenía, no dejé escapar ni una sola gota, toda esa deliciosa leche materna debía nutrirme por todo este tiempo que estuve sin beber el preciado maná.


Yo levantaba la mirada varias veces y la notaba más relajada, logré ver que tenía los ojos vidriosos pero de vez en cuando los cerraba. No sé cuanto tiempo estuve mamando de su pecho izquierdo pero llegó un momento en que ya solo salían pequeñas gotitas. Ella supo que solo iba empezando y cuando me levanté para tomar su otro pecho ella puso su mano en su teta derecha, tapándose el pezón y me recordó que tenía que amamantar a su bebé después. Sin duda yo quería la leche de la otra nena, así que para dejarse hacer, tomé un billete de a $ 200 MXN que tenía en el bolsillo de mi camisa y se lo ofrecí. Yo creo que no quiso rechazar $ 1000 MXN así que tomó el billete, lo guardó en sus jeans y retiró su mano, dejando libre su rico pezón.

Y así, su otra teta recibió el mismo tratamiento, pues por suerte estaba tan llena como la primera, solo que esta vez le succionaba más fuerte, y hasta pude notar como emitió unos cuantos gemidos mientras me nutría con sus pechos. Típica conducta de zorrita. Lo raro es que no hizo algo por hacer que aminorara mis succiones, y se etremecía. Por suerte no hubo nadie que se acercara al carro, o al menos ella no se alarmó, fue suerte supongo.


Pero la verdad y no me dejarán mentir, cuando estamos mamando de unos ricos y bien cargados pechos el tiempo parece desaparecer, y fue justo lo que me pasó, pues luego de un rato a esa teta casi no le salía leche y dí por terminada mi alimentación blanco vampírica. Todo un éxtasis.

Luego de terminar de beneficiarme de sus ubres, yo me incorporé al asiento y ella procedió a ataparse, abrochando su bra y su blusa. Ahora esas tetas se veían un poco diferente. No lo pensé hasta más tarde pero de seguro su bebé se quedó con cara de poker al ver que por más que mamaba no salía tanta leche de su mami jejeje, ni modo bebé, se te adelantaron. A tomar fórmula.

Así que "A" comprendió que era todo y yo saqué de mi cartera el resto de su pago, mierda $ 1000 pesos, debe ser la leche más cara del mundo, pero no importa, ningún paquete de leche de vaca puede darte esta satisfacción, y menos cuando la leche la bebes directo de la fuente, en este caso la hembra lactante. Luego de eso, ella sólo me decía sorprendida que no podía creer lo que acababa de hacer, pero que no tenía opción, necesitaba el dinero.

Luego de que el trato había terminado, recordé por supuesto Mamelladores, y traté de conseguirles una foto, al menos de las mamellas de la hembra pero la zorrita no aceptó, ni modo. Por eso les ilustro esto con fotos a manera de complementar esta cacería. Y yo sin más que decir, pasé a dejarla cerca del parque para que recogiera a su bebé, creo que habían pasado como 40 minutos aproximadamente.

Todo el camino me fui con ese delicioso sabor en mi paladar, algo que sin duda recuerdan. Al salir del carro, "A" de pronto se inclina y en su mano tiene un billete de $ 200 MXN, dijo que por lo de la vez pasada. Bueno, algo es algo. Una buena ración de rica leche materna por solo $ 800 MXN, algo caro... tal vez. Pero lo bailado nadie me lo quita. Yo solo espero poder encontrarme nuevamente con esta hembra. Aunque no sé porqué presiento que quizás no será muy pronto.

Vampiro blanco 1 / Bebé 0
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martes, 30 de septiembre de 2014

Salí de cacería y...

Ya la he mencionado antes en mis post anteriores, "Lauren" la nueva mami de la oficina, es la causante de que haya experimentado nuevamente este instinto, que ya se veía venir, de beber el preciado néctar que ya todos conocemos bien. Y ha sido así prácticamente desde que volió a laborar hace como 1 mes.

Por lo que ya sabía que pronto me vería en esta gran necesidad de poder pegarme a un delicioso par de mamellas a escurrir de leche, y mentiría si dijera que las de mi "partner" no me vendrían nada mal.

Sin embargo, aunque las enseñanzas de nuestro líder me indicaban que no existe hembra sin un lado de zorrita, luego de mucho analizar la situación no me pareció prudente tratar de lograr algo con "Lau" así que, mientras ella iba a la oficina coincidiendo con unas cuantas veces en que llevaba a ese enemigo natural de todo vampiro blanco, yo solo podía limitarme a observar con cuidado a ese glotón poco compartido de su hijo, ansiando en demasía poder acompañarlo succionando del otro seno de su mami.

Y si, estaba cansado tener que contener mi instinto blanco vampírico sin poder saciar mi apetito al solo poder ver a "Lauren", que decidí hacer algo que no hacía hace ya cierto tiempo; salir de cacería.

Así que hoy durante la hora de descanso en mi trabajo y luego de un ligero almuerzo, salí a dar una vuelta a un pequeño parque al que va la gente a pasar el rato, no suele haber muchas muchas personas pero a las que si he visto es a una que otra mujer, a veces yendo a dar paseos con sus niños en carritos o solo a sentarse en las bancas, pues cerca de ahí hay una guardería. No tardé mucho en divisar a una pero tomando en cuenta que las probabilidades de que fuera una lactante o que siquiera considerara lo que tenía pensado plantearle, eran muy pocas, quizás diminutas.
Pero eso no me detuvo, ansiaba llevarme a la boca unas tetas del tamaño que fueran, con tal de que tuvieran ese rico y clientito manjar láctico. Y debo añadir, que el tetámen que esa tenía no era para nada pequeño, y si mi ojo calculador no mentía, quizás rondaba un 36D, calculo que rondaría los 30 años, se notaba su esfuerzo en el gym ya que esas caderas y piernas no la harían quedar mal.  La hembra en cuestión había tomado asiento cerca de mi banca y luego de mucho ver el panorama, y darme algo de valor, decidí arriesgarlo todo. Pero para mi mala suerte, de un auto que había estacionado cerca, poco a poco se fué acercando un tipo con un niño de la mano, su esposo y su retoño supuse, mierda.

Una presa perdida.

Aunque así no quedó la cosa. Luego de unos minutos la feliz familia se marchó del lugar mientras me lamentaba la situación. Sabía que quizás la hembra no estaría lactando pero me hubiera conformado con poder poseer por un rato esas turgentes tetas que se adivinaban bajo su ligera blusa, y olvidé mencionar que hasta se le notaba un asfixiante bra.

Sin embargo, una caza fallida no debe decepcionarnos, y firme en mi cometido me quedé un rato más esperando una nueva presa. No fue poco el tiempo de espera cuando al fin, del lado contario en el que se fué la presa anterior, se sienta en una banca una mujer y luego del obligatorio exámen mamario que le hice, logré apreciar que en su hombro cargaba una pañalera. Una mami seguramente, modo cazador "on".

Y luego un viejo truco, ocultar mi reloj en mi bolsillo para acercarme a hacerle una pregunta obvia. La mujer parecía tener unas mamellas de volumen menor al de la presa antes escapada, pero por alguna razón esas generosas curvas me decían que escondían algo delicioso y nutritivo dentro de ellas, dentro de esa posible talla 36B. En cuanto a ella, no estaba nada mal, la anterior podía pasar por edecán pero ésta me llamaba más la atención, tenía un poquito más de carne muy bien repartida dándole unas buenas curvas, aunque claro, lo que me importaba era su delantera. Así que no quité el dedo del renglón. Pese a aparentar tener la edad de mi egosita compañera (35 o algo así), la lactante potencial era amable en su trato y sin muchos detalles, supe que fué al parque a hacer tiempo en lo que recogía a su pequeño de 1 año, de la guardería que les mencioné.

Ahí fué cuando mi apetito aumentó más si cabe, pues la mujer que... digo, la hembra que tenía ante mi, sin duda estaba lactando. Apetito a full.

Me contó, gracias una pequeña charla que le iba haciendo, (el clima, el trabajo, cosas sin importancia) algunas cosas sin mucha importancia. Y no quisiera hacerles esto muy largo, pues luego del repentino acercamiento, (no muy reconfortante debo confesar, debido a mi largo rato sin cazar), no planeaba seguir yéndome por las ramas ablandando el tema y apunté mis colmillos directo a su objetivo y con mucha cautela le fuí soltando mis intenciones de auténtico vampiro blanco. Creí que saldría corriendo o que al menos me iría de ahí con una palma marcada en mi cara pero pareció mostrarse interesada aunque confundida por la situación. Y nuevamente las enseñanzas de nuestro líder Lactferatu se hicieron ver, cuando a la hembra lechosa la invadió la curiosidad por el elemento metal.

La chica a la que podemos llamar "A" si tenía ciertos problemas económicos, buena parte por su hijo, según me lo hizo saber. Y desde luego, durante la  charla me confirmó que en efecto, sus nenas iban repletas. Y la cosa había quedado en que ella se ganaría $600 MXN, algo así como $45 USD o bien €35 EUR, por el darme el placer de tomarme su rica lechita con la condición de no llegar a nada más, no muy barata la cosa, pero mi instinto me superaba, en esos momentos mi billetera quedaría con muy poco pero el gusto bien valía la pena. Así que luego de pensarlo un rato y darle vueltas a mi tentadora propuesta, por fin la nutritiva mujer me dió una respuesta. "... Pero con mucha discreción". Era difícil no distraerme viendo su escote.

Y sin mucho más que decir, me alentó a movernos rápido en su viejo Chevy a algún lugar sin mucha gente. No hubo mucho diálogo en el camino, solo insistía en que no podía creer lo que estaba haciendo. Pero bueno, nos dirigimos en su carro al estacionamiento de un enorme centro comercial de la zona, no muy lejos del parque. Era de esos que tienen como 3 pisos de puros estacionamientos. Cuentan con vigilancia pero muchas veces están más concentrados en leer el periódico que en hacer sus rondines, así que sería buen lugar para amamantarme.

No pronunció muchas palabras, tampoco yo, poca falta hacía y aunque casi salivaba por recibir mi premio, tampoco ignoré el trato, y luego de abrir mi billetera le mostré que tenía lo acordado pero puse la mitad en su portavasos, no desconfió, sabía que el resto vendría después. Y mientras se iba desabotonando una ligera chamarra, o mejor dicho suéter, que trataba de ocultar esos firmes y repletos senos, yo por fin veía un poco más esos gloriosos senos lecheros, luego de dejar en sus piernas su suéter, continuó desabrochando una blusa, algo escotada, su bra encajado ya se alcanzaba a ver. Sus mamellas eran blancas y me parecían enormes, a punto estaba de salivar por el rico manjar que me iba a devorar en minutos, pues podía apreciar calgunas venas inequívocas de que estaba en lactancia, y mis dudas se disiparon cuando vi una pequeña manchita en su bra de color blanco, sobre su pecho derecho... ya mi herramienta estaba que no podía más.

Y de repente, mientras quitaba uno a uno los botones de su blusa, noté que sus manos comenzaban a temblar. Vi como no se animaba a abrir los ojos y la verdad yo no supe como ayudarle a alejar sus dudas, creí que sería momentáneo por lo fortuito del momento.

Les juro, que nada, desde que vi como golearon salvajemente a Brasil en el mundial, me había dado tanta pena, pues vi como de sus ojos le escurrían un par de lágrimas. Diablos, pensé. Mi calentura comenzaba a verse afectada. Intenté calmarla pero no parecía funcionar, me empezó a echar un rollo de su esposo y de ser fiel a su matrimonio, ya había cubierto sus grandes pechos con su blusa, aunque sin abotonar. Sinceramente no me esperaba eso, al principio creí que fingía, era eso o era excelente actriz. Mi instinto me indicó que sus lágrimas no eran falsas así que ya ni le quise pedir una foto de sus melones, por lo que ya no pude traerles un recuerdo. La cosa es que me dió por dejar la situación como una caza perdida luego de pedirme disculpas, le dije que no había problema, (si claro, puedo seguir hambriento). Así que tomé mi dinero y dejé que siguiera su camino.

Al final, creo que sentí algo de piedad mientras la veía limpiándose las lágrimas y abrochando nuevamente su blusa, y aunque ya me había hecho a la idea de que mi alimentación láctica no podría ser este día, cuando había salido de su auto, separé un billete de $100 MXN y se lo dí, no me pareció mucho. Quizás fué algo estúpido, no lo sé, la cosa es que trató de dejarme en el parque y le volví a mentir diciéndole que no había problema, (sigo hambriento, claro que lo hay).

Lo que quería era tomar un taxi y volver a mi oficina. Y así lo hice, pensaba para mis adentros en mi cacería fallida, casi me veía succionando de esos enormes y jugosos globos de carne mientras iba consumiendo todo su delicioso maná. Pero ni modo, ya será en otra ocasión. No hay que dejar que experiencias como estas nos desanimen, ya habrá alguna hembra por ahí que sea un poco más zorrita y se decida a dejar que otro, aparte de su bebé, mame hasta la saciedad de sus pechos, si se le llega al precio, claro.

Yo, por lo pronto seguiré frecuentando ese parque en busca de una nueva y sabrosa presa, quien sabe, tal vez un día me topo con "A" otra vez y terminamos lo que no se atrevió a empezar.

Cambio y fuera compañeros del clan.
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