El centro neurálgico de la obsesión mamaria. Somos y existimos por el disfrute de unas buenas tetas naturales, grandes, medianas, pequeñas; con o sin leche...

lunes, 14 de julio de 2014

¿Qué significa ser un vampiro blanco?

Muchos podrán preguntarse como es ser un vampiro blanco o incluso qué significa serlo. Y la verdad es que es algo sencillo de responder, yo podría decirles que simplemente se trata ser alguien que que adora amasar y succionar  pechos femeninos con el objeto disfrutar como se debe de ellos y sobre todo de beber ese rico néctar láctico que nos ofrecen las hembras. Pero es mucho más que eso. Al menos para mi lo es.

Sé que cada uno podrá formarse su propia opinión acerca de como es ser un miembro de nuestro clan, pero para mi, ser un vampiro blanco significa principalmente ser un amante de los pechos femeninos, no importando mucho si dichos pechos son pequeños o tan desbordantes que sean más grandes que una cabeza humana, tampoco si tienen pezones chicos o tan grandes que puedan estar ya listos para que uno de nuestro clan se cuelgue hasta saciarse, aunque calro, siempre tendremos ciertas preferencias en ambos aspectos.

Ser un vampiro blanco significa poseer una vision muy desarrollada para lograr detectar unas buenas tetas a distancia, a veces hasta entre kilos de ropa con las que inútilmente intenta ocultar su dueña. Además de poder calcular con buena precisión la medida del bra de una hembra tetuda. Como la de abajo (36C a mi parecer.)

Ser vampiro blanco significa contar con buena creatividad a la hora de gozar de unas turgentes y deliciosas mamellas, adaptándonos a lo recatada o zorrita que pueda resultar la hembra dueña de dichas mamellas. Disfrutando a placer de una buena rusa si poseen la firmeza requerida para tan prestigiosa actividad. Sin olvidarnos también, de saber usar a placer esos sabrosos pezoncitos que coronan nuestras fuentes de placer.

Ser vampiro blanco significa tener la habilidad para lograr cierto dominio sobre las hembras, tanto al momento de disfrutar de sus preciados melones, como al momento de tomar su cuerpo de zorrita para nuestro beneficio y disfrute.

Ser vampiro blanco significa entre otras cosas poder succionar hasta el cansancio de unas jugosas y ricas tetas hasta poder dejarlas secas y privadas de su sagrado y delicioso néctar láctico que tanto adoramos. En el caso de hembras lactantes, claro. Sin duda alguna nuestras favoritas.

Así que hembra, si te sientes acomplejada por no tener pechos grandes, o por tenerlos un poco caidos, si eres llenita o muy delgada, no te preocupes, pues seguro si te topas con uno de los miembros de nuestra estirpe vampírica, posiblemente acabes cambiando de opinion, sin mencionar claro, los chupetones y huellas inequívocas de nuestro disfrute, que te recodarán por varios días que un vampiro blanco disfruto de ti y de tus deliciosos pechos. Y si eres lactante... mejor no le seguimos porque se me hace agua la boca.

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